Espacio de lectura
Por Marcelo Canda.

VUELTA DE PAGINA


Me siento extraño en mi habitualidad
Los versos no riman, el tiempo es nada
Mi lógica se convirtió en un sinsentido agitado
Vulnerable me rindo ante mis impulsos
Quiero salir a buscarte en el desierto
Y encontrarte sedienta de amor
Ya no mido, ya no espero, solo me expongo
Que alguien me explique esta insensatez

Me siento extraño en mi habitualidad
Lo que hacía no lo haré, lo que haré no lo sé
Miro, siento, callo, no es mio... se fue
Los nidos a la intemperie son inseguros
lo sabe cualquier gorrión que bate sus alas
aunque vuele hacia otro destino
su gorgojeo nunca fue posesión, estuve enmudecido
El silencio es ruido de nada en la casa vacía

Me siento extraño en mi habitualidad
Voces de Babel aconsejan desde su dudosa sabiduría
Hoy no soy el mismo de ayer, mañana seré distinto al de hoy
Pasos pequeños de un calzado más grande que el usual
Construyen un camino desconocido, esencial, nuevo
Hasta los sustantivos son otros, y los adjetivos también
Y de tan desacostumbrados parecen sucios
Sin embargo funcionan, conectan, despiertan, acercan

Me siento extraño en mi habitualidad
Pero no me extraño, ni a mis signos de puntuación
No quiero volver a verme o escucharme
Seré nuevo sin ser joven, aventurero sin ser temerario
Ni escriba ni fariseo, solo discípulo, aprendiz
Hay acuerdos mas no compromisos
Vivo etapas, lapsos, momentos, instantes
Todo efímero, nada para siempre, por la eternidad

Me siento extraño en mi habitualidad
Aprendo de repente, a la fuerza, para cambiar
Decisiones, novedades, sensaciones, expectativas
Son desconocidos los que eran íntimos
Son amigos los que parecían no existir
Basta de dar, dar y dar, cuando no hay par
Final para arrastrar, inicio para volar
Y vos, no importa si hoy o mañana, acompañame a amar.